Opinión

Opinión

Yo digo Fernando Magallón

Así se engorda en Cedeira

Fernando Magallón

Robinho está flaco y tiene que engordar dos kilos. Bendito problema. En la época de Bernabéu, la solución hubiera surgido de inmediato: que envíen unos días al pequeño brasileño a Cedeira. A finales de los años 60, el presidente del Madrid mandaba a este pueblo de las Rías Altas gallegas a sus futbolistas juveniles. Todo con un objetivo: que aprovechasen el clima saludable y la buena comida para ganar peso. Vicente del Bosque pasó por El engorde de Cedeira, y servidor también, aunque en mi caso siempre he ido allí con la tarea hecha.

En Cedeira nacieron mi madre, mi abuela, la tía Manuela y cuatro tíos más, de forma que todos los veranos de mi vida han transcurrido siempre en este precioso pueblo pesquero. Por allí he visto a franceses, alemanes, colombianos, ingleses e incluso algún japonés perdido. Pero nunca a un brasileño. Robinho sería el primero y si no engorda es un milagro. Pimientos de Padrón, empanada de bacalao con pasas y un poco de caldo gallego para empezar. Percebes, nécoras y algo de pulpo después. La ternera, excelente. Pero si prefiere pescado puede tomar rape con guisantes o bonito en salsa. Mantecados y cocadas de postre y una copita de guinda para hacer la digestión. A mi foto me remito.