Opinión

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Yo digo Juan Gutiérrez

Entre la rabia y la veneración

Me consta que no les voy a pedir un ejercicio sencillo, pero vamos a olvidar por un momento que Floyd Landis dio positivo en el Tour de Francia para situarnos en los Campos Elíseos. ¿Ya estamos en París? ¿Hemos borrado la testosterona? Bien. No sé si a ustedes les pasó igual que a mí, pero yo admiraba aquel 23 de julio al estadounidense del Phonak. Sentía cierta amargura porque había perdido el nuestro, Óscar Pereiro, pero la derrota sabía mejor por cómo se había producido. Landis ensalzó el ciclismo con aquella gesta camino de Morzine. Más de uno aplaudimos la composición de aquel podio. Hasta nos encariñamos con la comunidad menonita. Hay deportistas que, por su actitud competitiva, engrandecen las derrotas o las victorias de los rivales.

Hoy tengo sentimientos parecidos. Navego entre la veneración a Alexandre Vinokourov (y hasta soy un poco kazajo) y la rabia por la derrota de Alejandro Valverde, a quien sólo un milagroso hundimiento o un accidente del maillot amarillo (en lo otro no quiero ni pensar) podría hacer ganar la Vuelta a España. Ya sé que todos queríamos ver coronado a 'Balaverde', que durante dos días hemos sufrido con cada una de sus pedaladas No busco consuelo. Estamos tristes. Lo único que pretendo decir es que, puestos a perder, prefiero que nos gane un tipo como Vinokourov, que ataca hasta en los entrenamientos. Estos últimos días habíamos oído mucho eso de que el líder debe defenderse y controlar. Pues ya vieron ayer cómo se defiende Vino: ¡Al ataque!