Opinión

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Yo digo Alfredo Relaño

La pretensión insolente del Barça

El Barça presentó ayer, apurando todos los límites de tiempo, el recurso para la suspensión cautelar de la sanción a Ronaldinho. Recordemos con precisión: un partido por darle una patada en el escroto a Belenguer. El propio árbitro, al que se le cayó la roja de la mano de puro nerviosismo al verse obligado, sí o sí, a echar al megacrack en el mismísimo Camp Nou, ya llenó su acta de inusuales paliativos. El Comité, ese trío de vecinos del limbo al que los árbitros han toreado, aprovechó la redacción para dejar la cosa en un partido. Pero al Barça le sigue pareciendo mucho. Y recurre. Olé.

Y, bien pensado, no me extraña que el Barça se atreva con todo. En periodo reciente se retiró de la Copa (después de perder 3-0 en la ida, por cierto) para dar capricho a Van Gaal, y salió indemne de eso. La noche del cochinillo pasó sin sanción, tras permitirse el club la machada de acudir a la justicia ordinaria para dilatar y enredar el proceso, dando tiempo a que Villar modificara los estatutos para, una vez regresados a la justicia deportiva, salir sin cierre. Coló a Messi meses antes de lo debido, como extranjero-juvenil, figura para cuya justificación el negociado de Villar ideó artimañas inauditas.

Así que ¿cómo extrañarse de que se sientan capaces de sacar a Ronaldinho de esto? Por lo demás, no sé si es importante, aparte de como alarde de osadía del Barça, porque pienso que con y sin él el Barça ganará el partido, y que la Liga donde está es en la inexcusable obligación del Madrid de ganar en La Romareda. Pero me choca mucho el contraste entre ese intento obsceno del club y la actitud de Ronaldinho, que contribuye poco a la causa, regresando tarde de Dortmund y escaqueándose del entrenamiento una vez más. El Barça juega bien y bonito, pero su conducta como club hace tiempo que es horrible.