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Vive con la conciencia tranquila

Vive con la conciencia tranquila

Ramón Calderón está entero. Tiene la mirada clara, la voz firme y las ideas ordenadas. Es propio de quien vive con la conciencia tranquila. Nos habla de unidad, títulos, proyectos, socios y de la Fundación con un orgullo creíble. El presidente transmite bien el mensaje y lo hace desde la normalidad, jamás desde la arrogancia. No se adorna al referirse a los títulos ganados, tampoco presume de los cuatro puntos que le saca al Barça. Es evidente que ha bajado el diapasón de su discurso, haciendo uso de una prudencia medida. Evita abonar el campo de las malas interpretaciones para dar cancha a sus críticos. Él se defiende con una evidencia: el Madrid ha recuperado el prestigio.

El presidente enfatiza en los planes del club a corto plazo. Se ilusiona con la residencia de jugadores, el pabellón Arena, el homenaje a Di Stéfano... Y no titubea porque se siente más seguro que nunca en el cargo. Calderón simpatiza con los peñistas y sus celebraciones, escucha a los empleados, conecta con los socios y le respaldan los veteranos. Ya no tiene que pedir perdón a los nostálgicos del pasado por presidir el Madrid. Calderón recogió el Quijote de Plata con merecimiento y en el eco de la sala quedó grabada una de sus frases: "Sólo pido respeto".

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