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El domingo os toca cenar de nuevo butifarra

El domingo os toca cenar de nuevo butifarra

Emilio, ahí te quiero ver. Con una indisimulada indisposición estomacal, con el rabillo de tu castigado ojo culé (¡increíble, un amigo tuyo de infancia me dice que de niño eras perico!) y apelando a la estadística para convencerte de que este domingo vais a tocar pelo. Pero es mejor que te eches un jarro de agua fría a tu cara azulgrana, abandones el País de Nunca Jamás y asumas lo que os espera en la víspera de la que será la verdadera Noche Buena. El AS titulará en portada el lunes Blanca Navidad y por eso quieres llevarte a la familia de vacaciones a la Patagonia argentina para consolarte con los primos de Messi, el ausente de los ausentes al que lloráis como si fuese el único fantástico. ¿Pero no eran cuatro, querido Emilio?

Deja de engañar a tu pueblo, que se bate en retirada resignado ante el cambio de ciclo. Ayer mismo dejasteis claro que el cagómetro está disparado. Ponéis a la venta 4.000 entradas y después de ocho horas sólo vendéis 937. Cobardicas. No queréis ser testigos del 1-3. La diferencia es que como no sabéis perder no aplaudiréis a Robinho, que será el Ronaldinho de hace dos años en el Bernabéu. ¿He dicho Ronaldinho? ¿Existe? ¿Sigue jugando al fútbol o sólo se le encuentra en la PlayStation? El otro día lo encontraron en un gimnasio de las Ramblas. Los hábitos crean adicción y el hombre bastante tiene con disimular su patética curva de la infelicidad...

Emilio, ser del Barça no es pecado, simplemente es producto de un niño mal informado en su etapa de crecimiento. Ser del Barça es asumir un victimismo absurdo desde que cambias los dientes de leche y acudir al Camp Nou preguntándote por qué elegiste el camino del eterno subcampeón.

El Madrid no es más que un club. Simplemente, es el Mejor Club. Este domingo cenarás butifarra. Otra vez...

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