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Wenger al Barça... ¡Y vía libre!

Wenger al Barça... ¡Y vía libre!

La cara es el espejo del alma y Cesc tiene un perfil de ángel bueno incapaz de engañar a nadie. Cuando el intrépido Ribot le pone delante de sus adolescentes ojos el montaje en el que se ve al capitán Raúl con la cabeza del boss del Arsenal, se le escapa la misma sonrisita que puso Beckham cuando Florentino le colocó la sagrada camiseta blanca con el 23 a la espalda. Cesc es feliz en la cueva de los gunners y desde que se fue Henry (¡lo celebraron con champán en el vestuario!) nadie discute sus decisiones... ni dentro ni fuera del campo. Lo tiene todo para triunfar in London, pero cuando el Madrid llama a tu puerta es imposible decirle "no" más de dos veces...

El pasado verano le prometió a Calderón volver a escuchar una oferta del Madrid siempre que Wenger ponga el semáforo en verde. Y lo hará. En la planta noble del Bernabéu se maneja una posibilidad que yo me creo a pies juntillas. Los días del flemático Rijkaard están contados (todos asumen en La Masía que se irá el 30 de junio) y el candidato number one para suplirle es Arsene Wenger. La estrategia del Barça es más agresiva: fichar al francés para que traiga de su mano a Cesc.

Pero no habrá regreso del hijo pródigo. Cesc no es tan beligerante como Etoo, pero tampoco olvida que el Barça no supo apreciar su talento y esa herida no se olvida fácilmente. Wenger aterrizará en Las Ramblas, pero Cesc ya es mayorcito y sin la influencia jerárquica de Wenger se verá liberado moralmente para volar directo hacia La Castellana. Cada vez que tiene un día libre lo vemos por Madrid. Siempre que se concentra con España adelanta un día su llegada a la capital para irse a cenar a De María, a 800 metros del Bernabéu. El paraíso en el que este chaval educado, modélico y cultivado podrá crecer como futbolista hasta ese peldaño reservado sólo para los más grandes. Y este spice boy lo es...

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