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Guardiola, el futuro y el consenso

Guardiola, el futuro y el consenso

Acostumbrado como está a contar mentiras (los socios compromisarios, entre otros, pueden dar fe de ello), Joan Laporta dijo el jueves que la elección de Pep Guardiola como sucesor de Frank Rijkaard había llegado "por unanimidad". No fue así (cinco se opusieron), pero en una directiva acostumbrada a guardar silencio ante la gestión presidencialista no saldrá nadie a desmentirlo. Las encuestas, como queda demostrado en este diario, son un reflejo fiel y muy vivo de las dudas que genera el recambio al frente de una plantilla al estilo Ferran Adrià: deconstruida. Si Rijkaard llegó con la letra ele de entrenador en prácticas y a punto estuvo de salir en globo a los seis meses de trabajo, Guardiola arriba incluso con menos recorrido.

Cabe desearle suerte a quien fuera conductor del mediocampo del Dream Team; le hará falta. Por lo demás, no cabe duda de que muchos se alegrarán de que le vaya bien. El primero, Lluís Bassat, de quien habría sido director deportivo.

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