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Ya saben que no es como Frank

Ya saben que no es como Frank

Joan Laporta, Txiki Begiristian, Johan Cruyff y sus múltiples satélites, amigos, conocidos, saludados y ramificaciones varias, todos los que meten mano en las decisiones deportivas y no sólo deportivas del Barcelona, ya saben que Pep Guardiola no es como Frank Rijkaard. Aunque sigue habiendo quien se empeña en relacionar al holandés saliente con el catalán entrante, Guardiola ha mostrado muy pronto que está más cerca del temperamental José Antonio Camacho que del colega Frank. Como el murciano en su primera cortísima etapa en el banquillo del Real Madrid, Pep se ha plantado en cuanto le han querido imponer asuntos para él tan importantes como qué colaboradores tendrá en el cuerpo técnico o según qué discutible refuerzo.

No es ningún pelele, este Guardiola. Quienes pensaban, tal vez como el propio Laporta, que sería un tipo manso y fácilmente manejable, se han dado de bruces con la realidad de un técnico que no por su juventud caminará con los pantalones a la altura de las rodillas. Quienes quieran colocar futbolistas de dudoso rendimiento y de futuro aun más incierto, aquellos que intenten acomodar a los amiguetes para que se ganen la vida apuntando en una libreta cuántas tarjetas acumula un jugador, en resumen, los vivales de siempre, tendrán que esperar una mejor ocasión. Ahora le toca a Laporta, que en un acto cobarde se esconderá en TV3 para no afrontar las preguntas a discreción, explicar qué pasa con Pep. Aunque es casi seguro que dirá una mentira.

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