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Igualito que el "Never, never, never"

Igualito que el "Never, never, never"

Esta película ya la he visto antes. Exactamente, hace cinco años. Cuando Florentino dejó para la inmortalidad la frase del "Never, never, never" todos los que conocemos bien al ex presidente sospechábamos que la perdiz ya estaba en la cazuela. Cuando el club vendedor, en este caso el Manchester, se enfada de esa manera es porque maneja información que le hace pensar que su crack ya ha tomado la decisión de coger el petate y poner en su GPS la dirección del Bernabéu. Beckham estaba harto de Ferguson y me temo que Cristiano Ronaldo también. Calderón dio ayer un giro inteligente en la estrategia para atraer al futuro Balón de Oro al negar la mayor: "Hay que olvidarse". Ya les digo yo que el presidente blanco ni se olvida ni ha detenido la maquinaria para contratar al mejor futbolista del mundo. Pero de esta forma ni Queiroz (¡Qué guapo estás calladito, Carlos!) ni Ferguson ni el millonario Glazer podrán decir que desde la casa blanca se está echando más leña al fuego. El Madrid, oficialmente, no ha movido ficha. El jugador es el que se está posicionando para cantarle a Ferguson un bye bye al que ya le han puesto música la madre y el padrino del chico...

La familia tira mucho y más en un deportista muy arraigado a sus raíces de Funchal. Los que comparten su sangre sueñan con verle de blanco y para mí los deseos de una madre son sagrados. Si mamá Cristiano y su padrino confiesan públicamente que sueñan con el momento de ver a su niño de oro surcar la pradera del Bernabéu con su magia, será porque hay chicha. Calderón y Mijatovic lo saben, pero ellos no se darán por enterados. Cristiano es el único dueño de la decisión final. Si actúa con el corazón vendrá al Madrid. Si su agente y sus abogados le recomiendan ser frío obtendrá una renovación millonaria y podrá seguir fallando penaltis en Old Trafford. Pero de "Never, never, never", nada de nada.

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