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El sueño de Cristiano y el Teatro de los Sueños

El sueño de Cristiano y el Teatro de los Sueños

Ramón Calderón no puede evitar que le cambie la cara cada vez que le preguntan por Cristiano Ronaldo. Se le elevan las cejas, se le dilatan las pupilas y se le escapa una sonrisa de oreja a oreja. Uno llegaría a pensar que lo tiene firmado en secreto, como el jugador de mus que lleva 31 y acepta un órdago al punto. Así debió sentirse el mandatario madridista en el curso de la cena de aniversario de la Peña 5 Estrellas, de las más numerosas y populosas de las 1.963 que posee el club. Veteranos y noveles le asetearon con la pregunta del millón: "Presidente, ¿se va a traer usted a Cristiano?". Cuando cogió el micrófono se desanudó la corbata, se relajó y fue directo al grano: "Cristiano Ronaldo juega en el Teatro de los Sueños de Manchester, pero su sueño es jugar en el Madrid". Blanco y en botella ¡Fichado!

La realidad es la que es. El megacrack portugués ha dado el "sí, quiero" hace tiempo a los emisarios de la Casa Blanca, ahora va a operarse de las molestias que tiene en el tobillo derecho para llegar a la concentración de Irdning en perfecto estado de revista y su novia mallorquina ya debe estar soñando con una cena romántica en los restaurantes chill-out de La Moraleja. La maquinaria del Madrid para consumar la operación del verano está en marcha, mientras que el Manchester se quema con comunicados estériles que cada vez recuerdan más a los "never, never, never" que precedieron las contrataciones de Zidane, Ronaldo y Beckham. Los futbolistas han pasado de ser los reos del sistema a dueños de su propio destino. Eso lo saben bien Cristiano y sus asesores. Su llegada sólo es cuestión de tiempo

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