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El Madrid decepcionó en Anoeta

El Madrid decepcionó en Anoeta

Bonita fiesta de Centenario de la Real, aunque con algún pero. Eché en falta que se invitara al partido (y a salir y a saludar) a los grandes de la historia del club. Un club es sobre todo un depósito colectivo de recuerdos y emociones, y días así hay que aprovecharlos para un abrazo intergeneracional. Y, como a mi amigo Vispe, txuri-urdin de pedigrí, me chocó la bandera del centenario, sin rayas. Mitad azul y mitad blanca. Como fue, por cierto, la camiseta originaria del Athletic. Por lo demás, una buena fiesta en una buena noche. Y con una buena Real. No me pareció un equipo de Segunda, no.

¿Y el Madrid? Pues aún no mezcla. Pasan los partidos y no mezcla, y ayer hasta vi como desmotivados a dos de sus neogalácticos, Cristiano y Benzema. El portugués sólo dejó dos tiros libres potentes, de uno de los cuales llegó, tras rebote, el gol del francés, que a su vez fue eso todo lo que hizo. Pero galáctico de verdad, Kaká. Todo lo que hizo fue bueno, puso interés, riesgo, peligro, inteligencia... Fuera de él, todo el ataque se reducía a intentos de paredes en la media luna, un juego corto, ideado para trabajar poco y lucir mucho. Y que no salía. El Madrid no tuvo funcionamiento ni más brillo que el de Kaká.

Se espera más de este Madrid, al que se le va el mes sin despertar entusiasmo. Y hasta crecen dudas cada vez que se ve a Robben en una vibrante galopada o, como ayer, un tiro perfecto de Sneijder, gol ya muy al final, lo mejor del equipo en toda la noche. Se supone, y hasta se sabe, que los que han venido son mejores, pero no lo están demostrando y la pretendida liquidación de lo que había no se ve ya tan clara. Cuestión de tiempo dirá Pellegrini, y será verdad. Pero el aficionado esperaba encontrar antes motivos para el entusiasmo. Y esta noche juega el Barça, que huele a otro título inmediato.

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