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Va a ser difícil aguantar a Pellegrini

Va a ser difícil aguantar a Pellegrini

Lo malo para el Madrid no es que le haya eliminado el Alcorcón, con ser eso malo. Lo verdaderamente malo es que le ha eliminado con todas las de la ley. En Alcorcón le barrió. En Madrid le resistió honorablemente, hasta reducir la presumible goleada a un solo gol, que vino acompañado, sí, de dos tiros al palo, pero todo dentro de una sensación de que la eliminatoria siempre tuvo un solo dueño: el Alcorcón. Ochenta mil personas se congregaron en el Bernabéu para ver al Madrid atacar por el centro, vaguear en la primera parte y arañar con frenesí una pared en la segunda. Al final hubo olés para el Alcorcón.

¿Y Pellegrini? Siempre se discute si la culpa es del entrenador o de los jugadores. De todos, claro, pero es tarea del entrenador que los jugadores den un rendimiento lo más aproximado posible a sus máximos y eso no está pasando. Parece que su sistema, ese cuatro-dos-dos-dos, es algo tan magnífico que en su búsqueda cualquier sacrificio (la Copa, incluso) merece la pena. Una búsqueda, por cierto, enmarañada por el politiqueo de reparto de minutos, sonrisas, castigos y prebendas. Pero Pellegrini tiene suerte: la vez anterior cayeron tantos entrenadores en tan poco tiempo que no es cosa de empezar tan pronto.

Y eso que éste es, de verdad, el peor batacazo que le recuerdo al Madrid. Se le han visto deslices frecuentes en la Copa, como aquella caída en el Salto del Caballo, pero fue a un partido. Caer, a ida y vuelta, ante un Segunda B, la vuelta en casa con el Bernabéu lleno, y por un saldo final de tres goles de diferencia, eso no había pasado nunca, ni nada parecido. Pero al menos hasta el Camp Nou va a seguir Pellegrini. Y cuando vuelva Cristiano, al que Portugal ha renunciado para felicidad del Madrid, todo puede cambiar. En el fútbol nunca se sabe. Bueno, una cosa sí se sabe: este Madrid no ganará el triplete.

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