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Sobre instantes, héroes y genios

Sobre instantes, héroes y genios

El fútbol es entre otras cosas un juego de instantes, en el que unas pocas décimas de segundo repartidas entre noventa minutos lo deciden casi todo, más allá de quién sea mejor o no. Es el remate de Cristiano al pie de Víctor; es el zambombazo homicida de Ibrahimovic, que no da oportunidad a nadie; es la mano tonta de Sergi Busquets, que rompe a los suyos cuando parecían transitar hacia un resultado rotundo; es Undiano tragándose el pito en el empujón de Piqué a Cristiano; es el pie de Casillas negándole el gol a Messi y dejando el resultado final en un discreto 1-0. Instantes que definieron un gran partido.

Los dos estuvieron bien. El Madrid, sólido y bien pensado, llegó a ser mejor que el Barça en alguna fase de la primera parte, en la que llegó a enseñorearse del campo, y en la que siempre redujo los espacios y la alegría de jugar al Barça. Fue entonces cuando lo tuvo, en el remate franco de Cristiano. Tras el descanso, el Barça resolvió los problemas, hizo ese fútbol que sólo él sabe hacer, marcó y empezó a deslumbrar. Fue entonces cuando la expulsión de Sergi Busquets le frenó y dejó vivo hasta el final un partido que amenazaba con desequilibrarse. Pero todo fue bueno, intenso, elegante, sin desperdicio.

Juego de instantes, pero también de héroes y de genios. Sobre el campo estaban seis de los diez nominados al Balón de Oro, pero el héroe fue Puyol, el viejo luchador, que se rebatió con velocidad tremenda hasta tres veces para taponar remates de Marcelo, Higuaín y Benzema. Honor al gran capitán. Y entre los genios descolló sobre todos Messi, tremendo de velocidad, ingenio y peligro, un grande entre los grandes. Por ellos dos se ve líder de nuevo el Barça. Al Madrid le queda el premio de su buen partido en el escenario más difícil y el castigo de regresar con algunas dudas todavía por resolver.

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