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Marrón para Turienzo: más villarato

Marrón para Turienzo: más villarato

Nadie puede ser sospechoso de nada en función de su origen. Ni siquiera en el fútbol. Turienzo Álvarez nació en Barakaldo y la vida le llevó a Castilla-León, a cuyo colegio arbitral pertenece. Este personal se asocia por residencia no por lugar de nacimiento, y ello le faculta para dirigir partidos en los que intervienen equipos paisanos. No, el problema de los árbitros no está en donde vinieron al mundo ni donde están empadronados; está en si saben o no saben el oficio y Turienzo ha dado más cal que arena de que llegó a Primera División. Dicho lo cual, el Comité Nacional le ha hecho una faena gorda designándole para dirigir el tremendo Espanyol-Athletic de mañana con la que sigue cayendo en el universo perico tras el paso de Rubinos Pérez el día del Mallorca. Es como si Sánchez Arminio y compañía no leyeran los periódicos, escucharan las radios y vieran la tele. Viven en su limbo, son de broma. Aquel Rubinos es madrileño, no balear, luego el quid es que es malo. Y por malo pitó el no-penalti de Víctor Ruiz a Rubén, y no se hable más.

Pero es natural que a la afición perica le soliviante la designación, en la que Turienzo no tiene culpa sino quien le endilgó el marrón de pitar en Cornellà-El Prat. Que en su infancia baracaldesa fuese del Athletic es probable, piensa el pueblo blanquiazul con razón. Luego lo prudente sería haberle enviado a cualquier otro campo, que mira que es fácil y más esta temporada con un solo equipo de Euskadi arriba, el glorioso Athletic Club. Pero nada. Es otro aspecto más del villarato: ciscarse en todo y seguir viviendo del momio. Como no tienen competencia Pues eso. Turienzo, a los leones. Los pericos, no los de San Mamés.

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