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Mourinho regaló el balón y se llevó la copa

Mourinho regaló el balón y se llevó la copa

Mourinho regaló el balón y se llevó la copa. La posesión fue del 67% para el Bayern, 33% para el Inter, pero el resultado fue un 2-0 claro. Así que con Mourinho en el Madrid reviviremos el debate entre lo útil y lo bello, que tanto me molesta. Me molesta porque nada demuestra que lo bello no sea útil, en fútbol o en cualquier campo, y ya que estamos en fútbol podemos echar mano del Barça o de la Selección Española, equipos ambos de juego tan bello como útil. Nada en la historia demuestra que se gane más jugando de una forma mezquina, más bien lo contrario. Pero ahora el Madrid elige a Mourinho y el debate se reabrirá.

En realidad se reabre siempre que alguien gana de esta manera. Además, en el caso de Mourinho hay que reconocerle que ha ganado mucho, y en todas partes. Útil desde luego que es su fórmula. Bella, no tanto. Es cierto que en el Camp Nou se quedó con diez, es cierto que ayer marcó primero, pero en ambas ocasiones me quedo con que exageró la nota defensiva. Es cierto que no siempre es tan así, pero el partido de ayer, que era un poco el día en que el madridista abría el regalo para ver lo que había dentro, desencantó en ese sentido: juego de repliegue y contraataque, defensa coriácea, contraataques rápidos.

Eso sí, un gran equipo, de jugadores entregados a una causa y dando cada cual el cien por cien de sus posibilidades, o poco menos. Eso consigue Mourinho, un líder que arrastra, un ganador, un tipo con perfecto dominio de la escena. Tuve la impresión de que manejó siempre las riendas del partido, sin más momento de peligro real que aquel remate de Müller al pie de Julio Cesar. El resto del tiempo fue suyo, pasó lo que él quería. Y nos mostró a un esplendoroso Milito, su primera petición. En fin, que llega al Madrid con un triplete bajo el brazo y con un debate reabierto: ¿lo útil o lo bello? Pues ambas cosas son compatibles, pero...

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