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Así, así, así era el Madrid...

Así, así, así era el Madrid...

Florentino sentó a su derecha a Mourinho en la comida de Navidad. (El año pasado se rodeó de los capitanes; este año, de los entrenadores). Señal de respaldo. Florentino ha jugado su resto a la ficha de este hombre, que lo sabe y exige en consecuencia. Exige menos miramientos con Benzema y que venga otro 'nueve', por si Higuaín no se cura o por si recae; exige que se renueve a Pepe y que no se filtren cifras exageradas sobre las pretensiones del central; exige el poder absoluto, lo que viene a equivaler a que Valdano, representante de la vieja legitimidad madridista, ahueque el ala.

Florentino le sienta a su derecha, el club difumina la autoría del comunicado, el entrenador de porteros, que estaba en el banquillo sin derecho a ello, camuflado de asistente sanitario, no sufre ningún reproche por el rapto de matonismo que mandó al bueno de Herrerín al suelo. Y Florentino, en su discurso, apeló a los 108 años de imagen del club. Me recordó un poco a estos Odriozola, Blanco, Castaño y demás, cercados por el doping, pero que fingen que eso no existe. Florentino habla de la imagen del Madrid mientras la mitad de la afición se avergüenza y la otra mitad se radicaliza y se alinea tras Mourinho.

No sé qué saldrá de esto, salvo una pérdida de imagen para muchos años. Quizá Mourinho tenga su delantero, su renovación de Pepe, sus manos libres. Quizá gane este año, o el próximo, o varios más, ligas, champions y copas del Rey. Pero he visto al Madrid ganar muchas de esas cosas sin gamberrear, el Barça las gana ahora sin gamberrear. ¿Por qué hay que aguantar esto? Añoro, y son de anteayer, los tiempos del primer proyecto galáctico, la fascinación que este club produjo por su juego y sus maneras. Admiro al Barça, fruto del amor por una idea, cultivada con mimo durante años. Así, así, así era el Madrid.

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