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La Rojita gana 2-0... y pierde 31-9

La Rojita gana 2-0... y pierde 31-9

Muy bien esta vez La Rojita, una vez vencida esa indiferencia por la portería contraria que mostró ante Inglaterra. Aquel día me hizo recordar aquello que dijo Maradona (prematuramente) de la mayor en el Mundial: "España es campeona de fútbol sin porterías". Ayer no fue así. Actuó con otra determinación atacante, cuestión de actitud general, y Adrián, que se fue del partido de Inglaterra sin disparar a puerta, hizo dos goles. Dos buenos desmarques, dos buenos pases al hueco de Mata, dos finalizaciones estupendas (la segunda previo recorte) cruzando al palo más lejano. Lo que se le pide a un nueve.

Toda la disposición fue mejor, decía. Examen de conciencia, dolor de contrición, propósito de enmienda, como nos enseñaban en el colegio. Milla mismo activó el genio del equipo metiendo a Muniain, que vive en permanente estado de atracción con la portería contraria. El toque se instaló más arriba, tuvo más intención, fue otra cosa. Este equipo sí dejó sensaciones solventes, porque además de jugar como los ángeles miró a la portería. Y Adrián, además, fue certero. Y por ahí anda Bojan, que tendrá ocasiones. De un día para otro lo vemos todo mejor. Así es el fútbol.

Sólo una cosa no me gusta: nos pegan mucho y no parece importarles demasiado a los árbitros. Los checos nos pegaron como si no estuviera prohibido. En faltas perdimos sonoramente: treinta y una nos hicieron, nueve hicimos. Nuestro equipo jugó la pelota, el contrario buscó tobillos o rodillas, pisó, dio algún codazo alevoso. Lo peor es que ese sonoro 31-9 no tuvo correspondencia en tarjetas, porque España ¡se llevó más! Cuatro para nosotros, tres para ellos. ¿Alguien puede explicar eso? ¿Vieron ustedes el partido? ¿Lo habrá visto Collina? ¿Quién ha enchufado a este tal Schörgenhofer?

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