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Yo digo Tomás Roncero

El madridismo sueña con la aparición de un nuevo Messi

Al término del vibrante partido del Camp Nou, el madridismo inició una rueda de mensajes y reflexiones que apuntaban en dos direcciones. 1) "Quizás si hubiéramos tenido al Kun en estos dos partidos, hubiéramos tumbado al Barça". Y 2) "El problema se llama Messi; sin él habríamos ganado la Supercopa de calle". Como lo de Agüero ya no tiene solución, quedémonos con el segundo escenario de debate. El Madrid no tiene un Messi, seamos claros. Cristiano es buenísimo, una máquina. Pero en estos partidos de alto standing no alcanza el nivel descomunal de esa Pulga Atómica a la que, por cierto, deberían decirle en Barcelona sus asesores que ya es hora de decir públicamente que se equivocó: cuando reventó la pelota contra un señor de 64 años en la grada del Bernabéu y cuando hizo el cuá-cuá a Mourinho con su mano izquierda en un gesto provocador que tiene a la grey blanca más quemada que el cenicero de un bingo.

Pero eso no quita que asumamos que el factor Messi ha decidido la hegemonía azulgrana de estos años. Por eso la irrupción de Neymar, por sospechoso que parezca por ese perfil robinhizado que tiene el crack del Santos, podría suponer un hilo de esperanza en caso de que la progresión del brasileño siga apuntando a esa cumbre que profetizan Pelé y compañía. Neymar no ha enamorado al Bernabéu con sus ambiguas declaraciones, pero lo puede hacer en el campo. Que diga en septiembre, como parece, que acabará en el Madrid "sí o sí". Y que sea el verdugo del Barça y de Messi en el Mundialito. Así aterrizaría en España con la frase soñada: "Con ustedes, el nuevo Messi...".