Actualizado

Actualizado a las

Opinión

Opinión

Yo digo Guillem Balagué

Cayeron todos en su trampa

Se oye a gente poco madridista consternada por el desprestigio que los incidentes de la Supercopa pueden causar al Madrid. Su inquietud es interesada por supuesto, pero, ¿hace falta preocuparse de la imagen que el Madrid está dando al mundo? En realidad, ¿hay algo de qué preocuparse? Debe ser complicado estar al mando de ese trasatlántico blanco y universal, y mantener el mismo rumbo entre tanto ruido, rayos y truenos. La propia naturaleza del barco ayuda a capear el temporal y existe en el fútbol la idea de que la afición y hasta los medios tienen memoria de pez: todo esto se olvidará y seguirá quedando la esencia.

En todo caso, lo que más sorprende de las reacciones a los gestos de Mourinho y a los de los futbolistas de ambos bandos (declaraciones tras el encuentro incluidas) es la facilidad con la que todo y todos se han dejado llevar por la tramontana intencionada que ha provocado el entrenador portugués. Todo, absolutamente todo, forma parte, o así lo entiendo yo, de una estrategia de la que no se puede arrepentir en ningún momento. Quizá el único error que Mourinho admitirá algún día no sea el dedo en el ojo de Vilanova, sino que el equipo perdiera el control de sus emociones tras la expulsión de Pepe en el partido de ida de la Champions la temporada pasada. Lo demás, juicios aparte, sigue más o menos el trayecto previsto.