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Yo digo Tomás Roncero

Detesto las cláusulas 'anti-miedo'

El Madrid y el Getafe son equipos hermanos. Los vikingos lloramos de rabia la triste noche en la que el Bayern frustró el sueño europeo del acorazado azulón, para disfrute de Kahn y depre del Rey Juan Carlos (en el palco), y de millones de españoles que no entendimos tanta injusticia reunida en un final de prórroga infame. También nos dolió a todos la enajenación mental transitoria de Pepe con Casquero y Albín. No hay que pegarse nunca y hay que ser ejemplar. Pero más todavía con tus hermanos de sangre.

Por eso, me fastidia la cláusula anti-madrid que se le ha puesto a Pedro León esta temporada. ¿Tenemos miedo de un jugador al que hemos denostado, castigado y desterrado como al Conde de Montecristo en el sórdido castillo de la isla de If? El Madrid, por principio y por historia, no teme nunca a nadie. Si hace falta, nos enfrentamos a veinte pedrosleones juntos. Me hace falta un café a solas con Mourinho. Media hora con él me bastaría. No está bien asesorado en cuestiones de ADN madridista puro y duro. La generosidad no es síntoma de debilidad, sino de grandeza moral e institucional.

Es razonable que Sarabia, un crack en ciernes, pueda jugar contra su futuro equipo al estar en el Coliseum como traspasado. Pero Pedro León, que está cedido de forma encubierta, debería haberse medido mañana al Madrid. Eso sí es señorío. No mató a nadie. Le fichamos por diez millones de euros y nos dejó un gol de prestigio en Milán. Mou, deja que juegue...