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Yo digo Alfredo Relaño

Real Madrid, monotonía de victoria

Llevo casi cincuenta años viendo al Real Madrid y pienso que este es el mejor de todos. No alcancé a ver las cinco Copas de Europa en blanco y negro, pillé a Di Stéfano y Puskas ya en su última época. Esa comparación me falta. Pero de entonces acá, he visto grandes equipos del Real Madrid, pero ninguno como este. Y no lo digo porque el partido de ayer fuera extraordinario, sino casi por lo contrario: porque las victorias continuadas y estrepitosas empiezan a ser monótonas. De veintitrés partidos de Liga el Madrid ha ganado veinte, su diferencia de goles es de +58. Es algo de verdad extraordinario.

El equipo, ayer lo vimos otra vez, lo tiene todo: tiene potencia física, ligereza de piernas, exquisitez, entusiasmo, capacidad de remate demoledora. Por si fuera poco, los árbitros han perdido el miedo a equivocarse contra el Madrid que tanto he denunciado aquí los últimos años. El segundo gol de ayer fue en fuera de juego y la expulsión de Cisma era evitable. Pero eso no borra el gran partido del Madrid, que le sacó a Toño (¡cómo está este portero!) casi tantas paradas como el Atlético hace una semana. En realidad aplanó de principio a fin a un Racing digno, bien colocado, atrevido para salir.

Todo eso explica que se acueste a trece puntos del Barça, metiendo más incomodidad en el club rival, en el que además parece que Guardiola empieza a dar síntomas de fatiga. La Liga es para el Madrid, está claro. Pero lo que de verdad va a fijar el vencedor de la temporada en este gran duelo será la Champions y el Madrid está acumulando sensaciones ganadoras cara a ese desafío. El último 2-2 en el Camp Nou alimenta esa impresión. Pero lo que sea sonará cuando toque. Mientras, hoy pelean en otro frente, la final de Copa de baloncesto. Ese deporte también es dual. Se quedan con todo.