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Yo Digo Alfredo Relaño

Godall consagra la teoría del Villarato

Alfonso Godall, vicepresidente del Barça con Laporta, desembuchó anteayer en un micrófono de La Sexta la teoría del Villarato con una sencillez redimidora. No puedo negar que me siento gratificado. Cierto que no dejo de pensar que lo hizo como carga de profundidad contra Rosell, pero escuchar a un protagonista de los hechos comentar cómo de importante fue situarse del lado del Villarato, halagarlo, el cálculo con que lo hicieron mientras Florentino respaldaba a su rival, y las consecuencias que eso tuvo, aleja muchas sospechas injustas que caían sobre mí. Ayer lo pude ver en las redes sociales.

Era difícil decir que los árbitros estaban perjudicando al Madrid, porque España está acostumbrada a creer y repetir lo contrario. Era como una verdad inmutable que el Madrid, desde su privilegiada posición capitalina, mangoneó y disfrutó de favores arbitrales. Pero cuando le tocó lo contrario y se me ocurrió comentarlo, y sostenerlo, me encontré con mucha gente que me decía que creer que los árbitros siguen determinados vientos era descreer del fútbol. A favor del Madrid se dio por supuesto, en contra del Madrid resultó ser absolutamente impensable. ¿Los árbitros? No, nada, imposible.

Bueno, pues ahora Godall lo explica con sencillez. Lo explica ahora que el viento está cambiando, como llevo advirtiendo aquí, y quien me siga lo podrá reconocer lealmente. Y no es que se gane o se pierda por los árbitros. Se gana o se pierde más por el juego que por otra cosa. Pero estar cerca, ayudar, halagar, influir viene bien. A los árbitros les ascienden o descienden, elevan a internacionales y dan prebendas los que mandan. Basta con que les dé miedo equivocarse así o asao para que te soplen o te abrasen. Es tan viejo como el fútbol. Amigo Godall, venga esa mano. Estamos de acuerdo. Ya somos dos.