Opinión

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Yo digo Roberto González

¿Hubiera sido el Zigic 2012?

Roberto González-Quevedo

Esta es la historia de lo que pudo haber sido y no fue. El Racing, digan lo que digan las matemáticas, es carne de Segunda. Sólo falta saber cuándo el descenso será inapelable. Puede ser el domingo en casa o, lo que sería menos doloroso (ojos que no ven...), en uno de los tres partidos a domicilio consecutivos que tienen que jugar los de Cervera a continuación. Se veía venir, dice el racinguismo. Este año se ha hecho todo mal. Es verdad. Pero en otras temporadas esas carencias se arreglaron en el mercado invernal. Ésta vez no.

Zigic, en su regreso, llegó en enero y marcó 13 goles. Giovani, hace un año, cambió él solo al equipo. En cada caso la operación salió por más de un millón y medio. Este año no había ni pasta ni barra de hielo para apuntarlo. Conclusión: Babacar y Gullón. La esperanza, ayer se vio, era Lautaro Acosta. El argentino, cedido por el Sevilla, ha tenido cuatro lesiones (menisco, isquios, dedo gordo y rotuliano) y, a tirones, sólo ha podido jugar 16, tres completos, de los 33 partidos. Con él su equipo es otro. Es el único que tira desmarques de ruptura, provoca faltas, incordia, tira de sus pivotes... Con él, 18 puntos en 16 partidos; sin él, 8 en 17. Alí, Pernía, Cúper, los ceses caprichosos..., y el menisco de Lau.