Opinión

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Yo digo Javier G. Matallanas

Torres: tras las nubes sale el sol

T odos los futbolistas tienen sus cábalas. Todos tienen sus manías y sus supersticiones. Para los que llevan tatuajes, no es aconsejable llevar en el cuerpo un número par de tatuajes. Ese era el caso de Fernando Torres, que llevaba meses para pintarse de nuevo y hacer nones sus tatuajes. Y decidió hacerlo justo antes de la Eurocopa. El día antes de viajar a Polonia fue a Móstoles a Soul Tattoo, el estudio de Leo Millares, tatuador de las estrellas, que le pintó una frase en latín: Tras las nubes sale el sol.

Después de un año y medio siendo inquilino del banquillo más que en toda su carrera, sin la confianza de los técnicos que se encontró en el Chelsea, Torres buscaba espantar esa nube negra que le perseguía desde que se recuperó contrarreloj, con dos operaciones en un par de meses, de una lesión de rodilla para acudir al Mundial 2010, que empezó de suplente porque apuraba su recuperación. Pero la derrota ante Suiza hizo que Del Bosque acelerara su vuelta para hacer el trabajo de aclarados para que Villa encontrara portería (el porcentaje goleador del Guaje aumenta cuando juega con el Niño al lado). Con el debate del falso nueve y Cesc rindiendo, Torres apenas ha jugado dos partidos en el acumulado de minutos y ha sido Bota de Oro de la Euro2012. Se abrió un claro entre las nubes. Y Torres ha vuelto a ver el sol.