Opinión

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Yo Digo Ángel Cruz

Los países musulmanes eximen a sus atletas de cumplir el Ramadán

Días de ayuno. Desde el viernes pasado y hasta el 19 de agosto estamos en tiempos del Ramadán, el momento en que los musulmanes no pueden comer, beber, fumar o hacer el amor desde que amanece hasta que anochece. Un tiempo que coincide plenamente con los Juegos Olímpicos de Londres.

Excepciones. De esa penitencia se exime a determinados grupos de personas: ancianos débiles, niños, embarazadas, enfermos crónicos, viajeros, combatientes, trabajadores en tareas duras... Y aquí pueden entrar en acción los deportistas. ¿O no es tarea dura correr una maratón?

Los atletas. Los ulemas, los sabios que interpretan la sharia (ley islámica), han dispensado a los deportistas en la mayoría de los países musulmanes de cumplir con el Ramadán, después de arduas deliberaciones, porque consideran que tienen una doble excusa: son viajeros (aunque sea en avión) y afrontan un trabajo duro. Es el ejemplo de Marruecos, Egipto, Jordania, Arabia Saudí... En algunos casos deberán recuperar los días no cumplidos. Lo harán cuando acaben los Juegos. Como quien no aprueba en junio y tiene que examinarse en septiembre, vamos.

El británico Mo Farah. El campeón mundial de los 5.000 metros de atletismo, Mo (Mohamed) Farah, será uno de los atletas que estará dispensado del Ramadán (si él quiere, porque no es obligatorio). El amigo de Jesús España nació en Somalia, aunque vive desde que era niño en Inglaterra y, muy a menudo, lo primero que hace tras ganar una carrera es echarse al suelo, colocar su frente sobre la pista y rezar.

Españoles. En la Selección olímpica española también hay musulmanes: Ayad Lamdassem (10.000 metros) y Abdelaziz Merzougui (3.000 obstáculos), ambos de origen marroquí. El primero se quedó en España tras competir en la Universiada de cross de Santiago de Compostela; el segundo llegó en patera.

Cristianos. También entre los seguidores de Cristo hay curiosidades olímpicas. Por ejemplo, el estadounidense Cornelius Warmerdam, plusmarquista mundial de pértiga en los años cuarenta (saltando con bambú), era pastor protestante. Una tarde, tras una floja actuación, se excusó: "Esta mañana he dado tres misas, ¿qué esperabais?".

Biblia en mano. El también estadounidense Forrest Smithson se vio obligado a correr en domingo (Londres 1908), cosa que prohibía su religión, pero lo hizo. Y para no ser castigado por la ira de Dios lo hizo con una Biblia en la mano. Venció en la prueba y batió el récord mundial.