Actualizado

Actualizado a las

Opinión

Opinión

Yo Digo Ángel Cruz

Del 'fusilamiento' a Thorpe al encumbramiento de los profesionales de la NBA

Revolución. Uno de los grandes cambios de Juan Antonio Samaranch en los Juegos fue seducir a los jugadores profesionales de la NBA (y a sus equipos, claro) para que compitieran. Samaranch siempre pretendió que en esta máxima cita mundial del deporte estuvieran los mejores. En el caso del baloncesto, lo consiguió.

El Dream Team. En Barcelona Estados Unidos compitió por primera vez con todo su potencial. Movilizó a la NBA y presentó el que ha pasado a la historia como Dream Team, quizá el mejor equipo de baloncesto de todos los tiempos: Michael, Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Patrick Ewing... Ganaron, obviamente. Y deleitaron. En sus ratos libres jugaban al golf. Por la Villa Olímpica, ni aparecieron. Ayer, veinte años después, sí estuvieron sus herederos en el Palau Sant Jordi para medirse a Argentina.

Tiempos heroicos. Hubo una época, afortunadamente lejana, en la que los deportistas olímpicos debían ser absolutamente amateurs. En las primeras ediciones de los Juegos hasta se pagaban ellos mismos el viaje y la manutención. Y no podían tener entrenadores profesionales.

Jim Thorpe. El estadounidense ganó el decatlón y el pentatlón en los Juegos de Amberes 1912, pero, posteriormente, fue descalificado porque en un verano cobró un puñado de dólares jugando al fútbol USA, en el que también era muy bueno. Devolvió las medallas, se las enviaron a los que habían sido segundos y estos las devolvieron a su vez: "Jim es el mejor". Thorpe se convirtió más tarde en un alcohólico y murió rodeado de los miembros de su tribu. Samaranch devolvió a sus nietos las medallas confiscadas y ellos fueron a recibirlas ataviados como indios. Lo que eran. Thorpe tenía una extraña mezcla de razas: su padre tenía sangre irlandesa y de las tribus sac y fox y por las venas de su madre circulaba la de los potawatonie y kickapoo, aderezada con unas gotas francesas.

Paavo Nurmi. El Finlandés Volador Paavo Nurmi fue el segundo gran atleta descalificado por profesional. Cuando llegó a los Juegos de Los Ángeles 1932 fue excluido porque había cobrado dinero en carreras norteamericanas en pista cubierta. Otro puñado de dólares. Nurmi había ganado nueve medallas de oro y tres de plata en los Juegos anteriores.

¿Y ahora? Pues ahora se admite a todos los deportistas profesionales en los Juegos Olímpicos, incluidos los futbolistas. Muchos de ellos ganan miles de veces más lo que percibió Jim Thorpe, el indio de sangre mezclada que fue condenado a la miseria.