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Yo Digo Juan Jiménez

Puro british: Boyle y Londres nos recuerdan los valores

British. Si Danny Boyle quería seducirnos seguro que lo consiguió. Nos deconstruyó Inglaterra en un rato delicioso. Fue una ceremonia. Y un largometraje. Y en estos tiempos que corren resultó reconfortante, educativo. Británico y distinto. Excelente.

Brillante. Londres ha vertebrado la historia de los Juegos (1908- 1948-2012) e Inglaterra ha vertebrado parte de nuestra historia. Boyle lo hizo ameno. Solemne y simpático. Con fuertes guiños reivindicativos y solidarios, pero también lúdicos. Una asunción absoluta de la cultura inglesa con un gusto exquisito. Un sexto sentido autocrítico en desuso.

Mensaje. Shakespeare, la campiña, la Revolución Industrial, James Bond (tremendo el parecido de Daniel Craig con nuestro Alejandro Delmás), Peter Pan, Mike Olfield, Sir Simon Ratter, Mister Bean ("funny", describió Rooney en twitter) infiltrado en Carros de Fuego, la Reina Isabel II. Hasta Beckham, que casi es realeza. Boyle ironizó, pero glorificó su país, al que también fue capaz de recorrer a través de la música: OMD y su Enola Gay, Housemartins, Rollings, Queen, Beatles, Bowie, Sex Pistols, Blur, Muse. ¡En eso también son los mejores! Superior. El asunto derivó casi en la gala de la MTV. Pero se le perdona.

Detalles. El festival de música llenó tanto tiempo que perdimos el hilo. Pero Boyle dejó un mensaje arrollador en el inicio: cricket, rugby, golf. Tres bellos deportes que no pertenecen al movimiento olímpico (rugby-7 y golf se incorporan en Río) y que son Santísima Trinidad en las islas. A Inglaterra le dio tiempo de presumir de sistema nacional de salud en días de copago... Boyle y Londres nos recordaron valores. ¡España! Y ahí estábamos nosotros, con nuestros trajes de Bosco y nuestro héroe, Pau Gasol, abanderado. Con todo en orden, incluso los zapatos. Echamos de menos a Nadal, pero sabemos que está ahí y que volverá. No estuvieron las chicas del balonmano, que juegan hoy. Y tenemos a Mireia en capilla, 'secuestrada' por su entrenador milagro Vergnoux. Y perdonamos a los del fútbol porque son muy buenos.

¡Y al agua! Michael Phelps llamó a Bob Bowman, su gurú, en marzo. "Quiero nadar en los Juegos". Atentos al tiburón de Baltimore. Es el primer gran nombre de los Juegos. Con el récord de medallas a tiro.

Pedaladas. Pascal Richard, Ullrich, Bettini y Samuel. En los Juegos no gana un globero. Wiggins andaba despistado y de amarillo en la ceremonia... Luisle y Balaverde, ¡presentes!