yo digo Noemí de Miguel
Aceptamos Liga como rincón del gourmet: exportando genios
Noemí de Miguel
Dale a tu cuerpo... Mikel Arteta muerto de risa: un asturiano en el vestuario del Emirates, se levantó y cantó la Macarena. "Vaya vergüenza" dijo Cazorla. Sí, la Premier a veces pierde la solemnidad para dar la bienvenida a un nuevo inquilino. "Aún no tengo casa, pero ya tengo el Plus preparado", dice y era ajeno a las loas en las primeras crónicas de la temporada del Arsenal. Y las de Wenger: "Tiene todo lo que pide el juego". Según Mourinho, Modric es más completo.
Villarreal - Málaga - Londres. "El fútbol es la leche", pensó Santi Cazorla recordando el 25 de abril de 2006. En el banquillo, estómago encogido, Riquelme erró el penalti y vio esfumarse en semifinales la Champions de El Madrigal. El Arsenal le dará lo que le quitó hace seis años. La tercera semana de septiembre debutará siendo dos veces campeón de Europa y deseando enseñar a escanciar sidra al personal.
Exportando delicatessen. Creación, versatilidad, técnica... Denominación de origen de esos centrocampistas bajitos que cargan con la responsabilidad del Chelsea, City y Arsenal. Mata, Silva y Cazorla, sin ser titulares fijos de La Roja, son insustituibles en algunos de los equipos más poderosos de Europa. Los ingleses advirtieron su retroceso, no daban con la fórmula que hacía a España monopolizar títulos y pusieron las libras sobre la mesa.
El visitante griego. A Málaga llega el Panathinaikos. Ferreira aún sigue dando las gracias a Toché por el gol que les hizo subcampeones. El murciano emigró buscando eso, la Champions. "Era mi sueño y complicado que un grande de España me diese la oportunidad", reconoció y el griego sólo lo chapurrea: "Menos mal que en el vestuario se habla inglés". Al otro extremo del Mediterráneo sólo echa de menos a sus amigos, que irán hoy a verle.
La solución del Málaga. Joaquín y Monreal echan de menos a Cazorla jugando al trivial. Al final no había tantos petrodólares. "Todo se tranquiliza cuando empieza la competición", afirmó el extremo andaluz. Hoy sólo hay que llenar las gradas de blanquiazul, que sea La Rosaleda quien intimide a los griegos, olvidar lo que no se juega en el césped. Y todos unidos coreen el himno de la Champions ahora que sí podrá sonar en La Rosaleda.
