Opinión

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Yo digo Pedro Luis Ferrer

La grada está por aplaudirlo todo

Se trataba fundamentalmente de ganar, y el Zaragoza obtuvo el respiro que necesitaba. Primera victoria en casa, tres puntos más en el bolsillo hasta llegar a seis y los primeros fantasmas que habían empezado a rondar alejados un buen número de metros. El triunfo en el fútbol siempre es motivo de felicidad, todavía más cuando no se ha dejado de sufrir en cinco larguísimos años. Es la mejor medicina -o la única- y permite al público ser generoso en el aplauso. Ya sabemos que el Zaragoza no está para tirar cohetes, que produce poco fútbol y que le imprime un ritmo muy lento a su juego -La Romareda era ayer un horno y Jiménez volvió a insistir en el problema del césped, lo que debe considerarse, al menos por esta vez, como dos buenos atenuantes-, pero el zaragocismo está por aplaudirlo todo. Y esa es siempre una gran noticia para un equipo en construcción que está buscando su sitio de siempre en Primera División.

El Zaragoza va a jugar toda la temporada en casa con el mejor viento de cola, y eso debe reforzar la confianza de todos los futbolistas. De los indiscutibles y de los jóvenes que vienen con hambre de triunfo, como Víctor Rodríguez. Ahí queda la formidable ovación a Movilla en su regreso 1.962 días después, y hasta el jaleo que provoca en las gradas cada acción particular del agitador Zuculini. A poco que el equipo le dé a la afición, se va a encontrar con un aliento y un respaldo absolutos. Acaso lo más preocupante es que a Romaric, rescatado por Jiménez para marcar la diferencia en el medio, no le da el físico más que para jugar andando. Ahora mismo no está para competir.