Opinión

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Yo digo Sebastián Álvaro

Fiennes hará su viaje más frío

Así es como ha llamado a su nueva expedición polar sir Ranulph Fiennes, quizá en un guiño al libro sobre la expedición liderada por Scott a la Antártida, "El peor viaje del mundo", escrito por Cherry-Garrard. En él se narra el terrible viaje llevado a cabo por el propio autor junto a dos compañeros, Wilson y Bowers, que se aventuraron en la noche polar para conseguir unos huevos de pingüino emperador. Hacerse con ellos les supuso luchar durante 35 días contra un frío inclemente, que llegó a superar los 70º bajo cero y un viento que literalmente les arrancaba del suelo. Apsley lo describió de la siguiente forma: "Jamás he oído, sentido ni visto un viento como éste. Me asombra que no arrastre la Tierra". No cabe duda de que lo que pretende Fiennes, de 68 años, y sus cinco compañeros de aventura, es rememorar este heroico viaje, al tiempo que rendir homenaje a la centenaria tradición exploratoria polar británica que va, según sus propias palabras, de Cook al propio Scott, alguien por quien siente especial admiración. De hecho, Fiennes ha escrito una biografía del explorador polar reivindicando su figura frente a las numerosas críticas por su forma de afrontar, hace ahora cien años, la carrera por la conquista del Polo Sur, que acabaría perdiendo frente a Amundsen, y en la que acabarían muriendo los cinco británicos. Muchos especialistas piensan que este trágico final fue debido, en buena medida, a los errores de su líder. Personalmente no creo que esta expedición de Fiennes sea la mejor manera de homenajear a los tres hombres que llevaron a cabo una expedición en el límite de la resistencia humana. Cherry escribiría de aquellos momentos vividos que "sería tan fácil morir, una dosis de morfina, una grieta acogedora... Lo difícil es seguir". Esta expedición de Fiennes y sus hombres, bajo la bandera de la Commonwealth, parece más un intento de conquista a la vieja usanza del imperio británico, sin reparar en medios, que una expedición moderna, innovadora, limpia y respetuosa con un medio tan bello y delicado como la Antártida. Desde luego no hay que desmerecer los seis meses (de marzo a septiembre del año que viene) que van a estar sin ver la luz del sol en los meses centrales y soportando temperaturas extremas que pueden llegar a los 80º bajo cero. Sin embargo en lugar de arrastrar de un trineo y todas sus pertenencias consigo, como hicieron Cherry, Bowers y Wilson, llevarán consigo dos vehículos bulldozer que acarrearán un habitáculo para los expedicionarios y 70 toneladas de material y combustible cada uno. Se me antoja algo así como hacer peripecias en el trapecio con red. Creo que la memoria de aquellos tres hombres que fueron sólo con su esfuerzo, y con trajes de pieles, merecía algo más de imaginación para estar a su altura. Cuando ya se ha cruzado el continente antártico de una forma limpia, a bordo de un catamarán polar con velas, precisamente por una expedición española, hubiera sido de agradecer algo más de imaginación y coraje.