Opinión

Opinión

Yo digo Juan C. Rivero

Diferentes, rivales y amigos

Cuando Xavi e Casillas se enfrentan se mueren por ganarse. Y cuando juegan juntos por ganar al de enfrente. Xavi le da muchas vueltas al fútbol, como la que hace con la pelota para desesperación de sus rivales. Iker agarra tales rebotes cuando recibe un gol que el disgusto le impide a veces mostrar la inmensa alegría que le depara el triunfo. Y encima viven en entornos muy apasionados, y de ahí a irracionales, que les exigen no dar la mano ni en la victoria ni en la derrota. Que aplauden las salidas de tono y la falta de clase. Pero han sido capaces de navegar contracorriente sin perder su identidad. Xavi elogió a Casillas el día que igualaba el registro de Zubizarreta como jugador español más internacional. Dijo entonces que "Iker era el mejor capitán posible y le hacía sentir muy bien dentro y fuera del campo". Casillas se puso a España por montera para pactar con su amigo y rival un alto el fuego que ayudara a la selección nacional. En agosto, tras la final de la Supercopa en el Santiago Bernabéu, agradeció que el Barcelona se quedara en el césped mientras el campeón recogía la Copa. Para quien quisiera escucharle.

Xavi e Iker nos enseñan que la diferencia une. Son un estupendo ejemplo de deportistas rivales pero también amigos. De los que se dan la mano en la victoria y en la derrota. Deportistas con mayúsculas. La sonrisa común que pasearon por el Teatro Campoamor de Oviedo es un estímulo para todos. Que el premio sirva para que su inteligencia se contagie.