Yo digo Alfonso Herrán
La eterna tarea de reiventarse
Alfonso Herrán
Al Caja Laboral llegará un año que le devore su propia leyenda. En tiempos de recesión, el crecimiento del club desde el viejo Mendizorroza hasta el fastuoso Buesa Arena, sin duda el mejor recinto ACB, pone al club vitoriano en la vanguardia continental. Cada año Josean Querejeta, antes metido a jugador revoltoso que defendía con sangre los derechos de los de dentro del vestuario y ahora patrón implacable, reinventa una fórmula que ni a fuerza de desgaste se agota. Porque se ha rodeado de gente ilusionada, imaginativa y, sobre todo, profesional.
Si a Querejeta no le gusta algo, le da a la tecla de borrar y punto. Pocos sucumbieron a la comparación con Ivanovic, su alter ego a ras de cancha. Y no hay problema en fulminar, por ejemplo a Spahija, aunque se vaya con una Liga bajo el brazo, porque su látigo no era sonoro. Las ventas de Dragic, Huertas y Barac le consagraron. Hoy nadie se acuerda de fichajes fallidos como Mills o Esteller. O épocas sombrías como la posterior a Scariolo, hasta que llegó Ivanovic. Tener ojo para reclutar a estrellas como Scola, Nocioni y Splitter, o haber forjado a Calderón le hacen eterno.
