Opinión

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Yo Digo Juan Jiménez

El 'quinto' nómada de Iniesta y la frase de Mel que no se llevó el viento

Cosecha 1984. Los diez años del debut de Iniesta en la élite, conmemorados estos días, transportan a 1996. Brunete descubrió ese año a Andrés, pero aquel torneo alevín lo ganó el Racing de un geniecillo: Jonathan Valle. Debutó en Primera la misma temporada que Iniesta, pero fue en otra dirección. Flirteó con el boxeo y otros asuntos a los 14 años. Se desordenó pronto. El Málaga intentó rehabilitarlo en 2007 y luego rebotó a Ponferradina, Castellón, Leganés y Rubin Kazán. Hoy recupera sus huellas en Huelva y ha marcado con el Recreativo en las dos últimas jornadas. Su entrenador es Sergi Barjuán, experto en talentos difíciles. En su época del juvenil B del Barça fue técnico y chófer (le llevaba a su casa) de Gerard Deulofeu. Curiosamente, mejor jugador de la edición de 2006 de Brunete.

Cantera. Para elevarla se exige determinación. Días después de llegar al Betis en el verano de 2010, Pepe Mel se metió en la caseta del filial y dijo textualmente: "Ahí detrás está la puerta del vestuario del primer equipo: tiradla". Desde entonces, ha hecho debutar y en muchos casos asentarse a Beñat, Pozuelo, Vadillo, Ezequiel, Sergio, Cañas, Nono y Álex Martínez (ojo a este lateral izquierdo). El último ha sido Adrián, que ha dejado la portería a cero en los tres partidos que ha jugado como titular. Han empezado las prisas por renovarlo.

Anónimo currículo. Para metas con candado, la del Málaga. Caballero, el portero menos goleado en Liga y Champions, llegó al Málaga en enero de 2011 cuando Sergio Asenjo se rompió la rodilla. Y aunque Willy circula como un anónimo, tiene un bonito currículo detrás. Fue campeón olímpico en Atenas con Bielsa como entrenador y campeón en el Mundial Sub-20 de 2001 con Pékerman. En ese equipo también jugaba... Javier Saviola. Ahora sueñan con que Sabella se acuerde de ellos.

Tensiones. Hay porterías más inestables. La semana pasada, Pellegrino se marchó de la sala de prensa dando un puñetazo en la mesa. Le preguntaban, otra vez, por la cuestión Guaita-Alves. En Valencia, la portería es un debate interminable desde el famoso pulso Cañizares-Palop que derivó en otros duelos menores (Cañizares- Hildebrand, Moyá-César), salpicados por historias de lesiones, filias y fobias. Si Valencia es plaza difícil, su portería es la capital.