Opinión

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Yo Digo Santi Giménez

Del 'Compro Oro' al 'Vendo esperanza'. Twitter es imparable

Profundas reflexiones. Seguir a un deportista famoso en Twitter es, demasiado a menudo, una pérdida de tiempo. Básicamente, se dedican a hacer de hombres anuncio, pero en vez de pasearse por la Calle Montera arriba y abajo con un cartel colgado en la espalda que pone 'Compro Oro' venden estrenos de cine, videojuegos, zapatillas o colonias. Cuando se ponen intensos escriben cosas como, "De paseo por Madrid" o "Viendo la F-1 en casa". Como los gabinetes de incomunicación de los clubes les han insistido tanto en que no pueden opinar sobre nada, siguen la doctrina a rajatabla. A no ser que un banco, pagando, claro, les encargue un comentario de texto en el que, como reconoce Carles Puyol, se siente "más cómodo que en una rueda de prensa, donde mi objetivo es no decir nada".

No todo son anuncios. Pero también utilizan su influencia social para causas benéficas. Da igual que detrás haya un asesor de imagen. Lo que cuenta es el bien que hacen, que es descomunal. El pasado seis de noviembre, Sergio Ramos (@SergioRamos) lanzó a sus tres millones de seguidores la lucha de Ana y Raúl, dos niños que necesitan un trasplante de médula. Tres mil personas habían retuiteado ayer esa llamada.

Ramos no está solo. Afortunadamente. David Villa se ha mojado por la causa que le propusieron los periodistas solidarios como antes hizo Iniesta. Rafa Nadal expande el 'Virus de la Esperanza' para ayudar a los niños del Chad y todos ellos reciben un feed back impresionante que se basa en la proximidad. Si lo ponen en Twitter parece que se lo estén pidiendo en persona a los que les idolatran.

Herramienta clave. Hoy en día, los poderosos temen más a las redes sociales, de momento incontrolables, que a los medios. Se han parado más desahucios desde las redes que desde el Congreso y ya no hablemos de las denuncias de abusos de poder. Por eso, llevar esta ola a una buena causa produce un efecto imparable. Miren el caso del #SOSOviedo, cuyo éxito, sorprendió a la propia empresa.

Vender esperanza. Si algo bueno puede sacarse de las crisis, es que nos hacen ser más solidarios. Si no, no se sale de ésta. Incluso los elegidos se están portando.