Opinión

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Yo digo Raúl Romojaro

Tiempo para dos grandes finales

Se ha hecho largo este parón (aunque sólo han sido dos semanas) sin carreras de F-1, sobre todo cuando ante nosotros se abre el majestuoso espectáculo de un desenlace tan emocionante. Dos grandes premios, dos auténticas finales. Se acabaron las especulaciones, las buenas intenciones, las esperanzas, las promesas Ahora será ganar o perder, sin muchas más alternativas. Así lo reflejaron ayer, con claridad, los dos aspirantes a esa corona que tan disputada ha sido esta temporada, Vettel y Alonso. Y ambos lo hicieron desde la confianza y la serenidad, pero también desde la certeza de que nada está decidido, por mucho que pudiera parecer que el alemán se encuentra en franca ventaja tras su sensacional arreón (y de su coche volador) en las últimas carreras.

Puede sonar a argumento manido, sin embargo es la realidad: hasta el rabo todo es toro. Las apuestas pueden ser favorables para Vettel, pero parte de la grandeza del deporte radica en la incertidumbre que acarrea la competición, no hablamos de una ciencia exacta. Y en ese sentido, personalmente me sigue dando mucho ánimo (quizá porque hay poco más a lo que agarrarse) ese convencimiento que demuestra Alonso de que nada está perdido y que en Brasil llegará su tercer título de F-1. Me resulta llamativa tanta seguridad, incluso aunque pueda ser sólo una pose, porque a mí no me lo parece. Creo que su Ferrari va a seguir en inferioridad de condiciones (ojalá me equivoque), pero ese plus de motivación que exhibe se me antoja que puede llegar a ser decisivo.