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Yo digo Guillem Balagué

Mancini no da los buenos días

El resultado de ayer fue engañoso, pero no del todo. Al Manchester City le ayudó el árbitro, pero cuando se le da la mano, coge el brazo. Después del primer gol, y con la dinamita que tiene arriba, fue imposible para el Aston Villa darle la vuelta al resultado. Y ahí, en ese análisis, está todo el City. Mancini, quizá el entrenador con menos sentido colectivo de la profesión, envió un par de mensajes individuales esta semana en busca de respuestas positivas. A Balotelli le dijo que tenía que mejorar, y a Joe Hart, que como siguiera cometiendo errores lo dejaba en el banquillo. El italiano es un entrenador de palo y palo, nunca plantó zanahorias.

El caso es que si hay que buscar responsabilidades para explicar por qué el City a estas alturas todavía no es un equipo con capacidad de luchar en Europa, con diversidad táctica y esas cosas que hacen a los equipos grandes, sólo hay que mirar en el banquillo. Si tu entrenador hay mañanas que ni te dice 'buenos días', que se comporta como lo hizo de estrella en la Sampdoria, es difícil que le entregues tu cuerpo y tu alma. El City es un equipo que ha entregado su cuerpo al entrenador, pero no su alma. Pero tiene una delantera descomunal, variada, goleadora y capaz de ganar un partido sin necesidad de jugar a nada. Así que, a tener mucho cuidado.