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Yo digo Jesús Mínguez

Del año de transición al quinto punto

La Davis, en un quinto punto en territorio comanche y con la presión ahogando, se gana estando sublime de físico, de mente y de juego. Y no fue el caso de Almagro, que no dio el nivel del viernes frente a Tomas Berdych. Eso es evidente, como también que Stepanek hizo el partido de su vida. Pero no se puede disparar contra el murciano. Ni contra Alex Corretja, que fue quien le puso. A Almagro se le llamó a filas en febrero para que fuera el número uno, después de que Rafa Nadal, David Ferrer, Feliciano y Fernando Verdasco anunciaran un "fin de fiesta" en Sevilla tras levantar la quinta Ensaladera. Cambio de ciclo. Año de transición. Marrón para los que venían por detrás y para el nuevo capitán, pero también oportunidad para que gente como Almagro, Granollers o Marc López crecieran y empujaran.

Y con ellos tres y el apoyo de Ferrer, que ya apareció en cuartos, se llegó a la final. Otra cosa hubiera sido ganarla, porque sólo se consiguieron los dos puntos del correcaminos, quinto del ránking ATP. Pero es que España, con el concurso de tres números uno como Ferrero, Moyá y el inigualable Nadal venía de disputar desde el año 2000 seis finales adjudicándose cinco. Lo excepcional se había hecho habitual. Y la realidad no va a ser ya esa. Hay que valorar, mucho, esta final del "año de transición".