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Yo Digo Guillem Balagué

Un postpartido en el despacho de un mánager de la Premier

Gran experiencia. Entrar en el despacho de un mánager de la Premier tras un partido cargado de adrenalina es el mayor contraste del mundo del fútbol. Mientras el público celebra, el entrenador se mete en el interior del estadio; al fondo, su despacho. Solo, pone la tele para ver los resultados del día. Aparecen miembros del cuerpo técnico que le felicitan si ha ganado o intentan explicarse la derrota. Llega el de la comida y la bebida, y un vino decente para compartir con el entrenador rival. Por Sky Sports News el entrenador sigue sus declaraciones grabadas al acabar el encuentro y luego las de su rival que al poco aparece por el despacho. Se intercambian elogios. "Si hemos perdido, al menos me alegro que haya sido contra vosotros", dice el perdedor. "Me gustó lo que hiciste con el cambio en la segunda parte. Me dio que pensar. Y tuve que pedirle al lateral que se echara para atrás" o "estuvimos fatal, merecimos perder". Se comparten interioridades, se analiza por encima al próximo rival y se comenta lo que ocurra en el partido que están echando por la televisión. Son, sobre todo, compañeros de profesión y se respetan. El entrenador rival acabará yéndose cuando el vino se ha acabado. Y el mánager, al final, cuando todo está dicho, se quedará solo a repasar unas cosas mientras la plantilla celebra con sus familiares otro buen día en la oficina. Un lujo poder presenciar desde cerca cómo se vive la profesión más solitaria del mundo.

Costumbre. Es una tradición que suelen respetar todos los entrenadores ingleses y casi todos los foráneos. Hay alguno que prefiere enviar a su segundo, algún otro que se empeña en invitar a vino muy malo, Ferguson prefiere escoger con detalle e intención la bebida del día, Juande Ramos nunca lo hizo, tampoco lo hace Arsène Wenger aunque esas conversaciones han servido a menudo para crear puentes de comprensión entre entrenadores y clubes.

Crítica al vino. Mourinho y Ferguson se veían siempre tras los partidos, pero en una ocasión el mánager del United, que tiene una bodega con vinos muy selectos, criticó la selección del portugués que para su siguiente encuentro escogió un vino de Oporto que le costó por encima de los 500 euros. Esas cosas echa de menos el portugués.