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Yo digo Javier G. Matallanas

El bueno, el mejor y el Balón de Oro

La concesión del Balón de Oro satura la actualidad desde que en 2010 se fundió el premio original de France Football con el FIFA World Player (cohabitaron de 1991 a 2009). Desde agosto no se paran de hacer quinielas, la maquinaria del márketing de los candidatos funciona a toda máquina, se retransmiten casi on line las votaciones de los capitanes (por cierto, ¿a quién ha votado Cristiano? ¿ha votado él como capitán de Portugal?) y de los seleccionadores, mientras que los votos de los corresponsales de France Football se siguen manteniendo en secreto como cuando era potestad en exclusiva de la revista gala otorgar el galardón (desde 1956 hasta 2009). Y lo confuso del criterio por el que se otorga el valorado premio convierte los debates sobre quién se lo merece en callejones sin salida. Porque si lo ganaron Sammer, por la Eurocopa 96, Owen, por una UEFA y tres títulos locales, Cannavaro, por el Mundial, 2006, lo debería haber logrado Xavi en 2010, por poner el ejemplo más cercano.

Los números de Messi, que superará el record de Torpedo Müller, le convierten en favorito para seguir coleccionando pelotas doradas. Cristiano también lo viene mereciendo por sus guarismos de otro mundo. Y nadie discutiría si el balón áureo le llega botando a Iniesta porque se premiaría el fútbol de otra galaxia del manchego y la gesta de la Selección de ganar del tirón Eurocopa, Mundial y Eurocopa. El 7 de enero sabremos, por fin, quienes son el bueno, el mejor y el Balón de Oro. Y a Falcao le darán el premio al mejor gol del año.