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Yo digo Guillem Balagué

Mou, un genio manejando emociones

Recuerdan en el Chelsea que José Mourinho, recién llegado a la élite, era un entrenador con muchas dudas a la hora de elegir un jugador cuando había que hacer fichajes de futbolistas que no conocía bien, Boulahrouz o Dani Alves por ejemplo. Cambiaba de opinión varias veces al día. Pero cuando tocaba manejar las emociones del grupo, de un partido, de la temporada, era puro genio. Viendo el encuentro de ayer se entiende mejor por qué Mourinho, que raramente hace cosas sin planearlas de antemano, salió a las 21:20 al césped. El Atlético de Madrid había decidido llevar el partido al teatro de las emociones al abrir la sesión de entrenamiento al público, al seguir el liderazgo de Simeone que habló de corazón y compromiso durante toda la semana.

Mourinho debió pensar, vale, vamos a ir por ese camino. Buscó la controversia con su propia afición, y en el partido protestó al cuarto árbitro todo lo que se podía protestar: el equipo respondió con pierna fuerte, intensidad, no se acongojó ante alguna que otra provocación. Acostumbrados a estas batallas físicas y emocionales, si hay que apostar en este tipo de partidos adultos, lo más inteligente es poner el dinero en los equipos de Mourinho. El Atlético tenía la obligación de recurrir a la historia reciente, y al dolor que le daba, pero, como se ha dicho muchas veces, el secreto de Mourinho es cómo consigue un porcentaje extra de los futbolistas cuando les convierte en guerreros. Y en la guerra, sale a relucir el talento de los que están más preparados.