Opinión

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Yo digo Nika Cuenca

Bielsa está fallando y debe operar

La afición anda con la mosca detrás de la oreja y tiene razón. El Athletic se ha convertido en un equipo muy vulnerable defensivamente y el panorama es oscuro. No basta con fijarse que entre los tres gallos de la Liga han metido catorce goles a Iraizoz, hay que ampliar la mira y el análisis. El desajuste es, sobre todo, a domicilio. Se ha constatado también en Europa, donde la defensa ha quedado al aire y batida por equipos sin pegada como el Slaven (dos veces), Helsinki (tres) e incluso el próximo visitante, el Sparta (tres), un once mejor que los anteriores pero que no tiene precisamente arriba a Romario y Forlán. Si me apuran, se puede incluir el 0-0 de Eibar, porque los leones concedieron a los armeros hasta cuatro ocasiones claras en la primera mitad. Hubo remates a bocajarro que salvó Raúl o fallaron los guipuzcoanos lastimosamente.

Lo peor de todo es que Bielsa no tenga el diagnóstico muy claro. Es una realidad que el Athletic, fundamentalmente en San Mamés, empieza a reconocerse con la pelota, pero las vías de agua siguen existiendo. El Loco necesita cambiar cosas, aunque ya saben que para eso no es el más adecuado. Hay dos opciones: operar ya o confiar en que en estas cinco jornadas que restan para terminar la primera vuelta el equipo se sitúe al menos en la mitad de la tabla por inercia. Y entre esas intervenciones, no estaría de más que tenga en cuenta a los futbolistas del filial, que por lo menos en Israel dieron la talla, fueron los mejores.

Gran parte de los críticos apuntan al sistema de marcajes individuales como el gran causante del desatino. Algunos lo tildan de antediluviano. Quizás muchos sean los mismos que buscaban entradas debajo de las piedras para Manchester o Bucarest. A Bielsa hay que alabarle y exigirle, pero no denostarle. Sus futbolistas y él tienen que sacar del atolladero a este equipo blandengue. Y no se trata de si cobra tanto o de recordar que agarró del pecho al jefe de obras. Quien discuta su profesionalidad y entrega es un botarate. Otra cosa es su acierto. Ahora, está fallando.