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Opinión

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Yo digo Juan Cruz

El dolor en directo del crack

Toca madera: es el Benfica. Hace cuarenta años hizo sufrir al Barcelona, le causó la herida más honda de su larga historia, cuando batió la portería de Ramallets en aquella infausta final de Berna y dejó al equipo con la miel de la Copa de Europa en los labios desconsolados de una afición que desde entonces toca madera cuando los azulgrana se enfrentan a los portugueses. Anoche esa herida se prolongó en el inesperado dolor de Messi. Parecía mentira: el futbolista más grande del mundo tendido en el campo, transportado por una camilla, arropando su cara con los guantes que ya no le servían ni para el frío.

Hondo estupor en el Camp Nou, delirio triste del mal augurio. El Benfica, claro, ha traído a este momento de la historia, cuando se pensaba que Messi podía romper el récord del alemán Gerd Müller, el astro cae en el campo de batalla en la mejor oportunidad de la noche. Es imposible concebir un silencio más nítido en un campo de fútbol. La admiración por el goleador, el dolor súbito por su inesperada caída en combate. El Benfica: toca madera.