Opinión

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Yo digo Javier G. Matallanas

Diego Costa y la condición del escorpión

Cuentan miembros del cuerpo técnico del Albacete que trabajaron con Diego Costa en la temporada 2008-2009 que el futbolista brasileño era bastante conflictivo en los entrenamientos. Recuerdan que en alguna ocasión se mereció una sanción por sus trifulcas con compañeros en los entrenamientos, pero que preferían mirar para otro lado porque su rendimiento estaba por encima del resto del equipo y le necesitaban. En una semana, Costa ha acaparado la atención por cómo disputó el derbi, con su rifirrafe con Ramos a la vista de todo el mundo (las cámaras pillaron tanto al madridista como al atlético) y por su cabezazo a un rival ante el Viktoria Plzen checo que supuso su expulsión. De su actuación ante el Madrid, Costa salió reforzado ante la afición del Atlético, que considera mayoritariamente que fue quien mejor jugó el derbi junto al Mono Burgos. En el Atlético no quieren mezclar los dos partidos y consideran que la acción del brasileño ante los checos, reprochable, fue en defensa de un compañero.

Costa no va a cambiar su forma pendenciera de encarar los partidos y de ir siempre al frente. Es su condición, como la del escorpión es picar. Es tarea de Simeone manejarle y enseñarle a competir haciendo que ese otro fútbol sea un valor añadido a sus buenas condiciones de futbolista rendidor. El cártel de polémico ya lo lleva en el pecho y la lupa le observa. Ahora está en su mano no meterse en más líos. Y el club y el técnico deben controlarle para que no dé picaduras innecesarias.