Yo Digo
Hombres sanos, hombres buenos
Sebastián Álvaro
El próximo 23 de diciembre una muchedumbre se pondrá a caminar por la Gran Vía de Bilbao. No se tratará de una manifestación, aunque sí que tendrá mucho de reivindicativo. Todos esos entusiastas (a tenor de participaciones pasadas se esperan unos 10.000) participarán en la vigésimo segunda edición de la marcha al monte Pagasarri. Se trata de una iniciativa popular, patrocinada por la Kutxabank y organizada por mi amigo Juanjo San Sebastián, que debe tener muy pocos ejemplos similares en el mundo. Un bocadillo y un pequeño obsequio les esperan tras la caminata de 12 Kms con un tiempo que bien puede ser bueno, o más seguramente malo o malísimo, teniendo en cuenta el lugar y las fechas en las que se celebra. Sin duda, eso es lo de menos para los que lleguen a la cumbre de ese monte tan íntimamente unido a la historia de la ciudad de Bilbao. Lo que importa es participar en una verdadera fiesta popular, en una demostración multitudinaria de amor a la naturaleza, simbolizada en una montaña, con la que reivindicar la necesidad de preservarla de las muchas agresiones que la amenazan.
Los orígenes de esta marcha montañera se remontan a hace más de cien años cuando el Club Deportivo Bilbao organizó la primera "Copa de Pagasarri", una competición que buscaba extender, a fin de mejorar la salud, la práctica del deporte entre los bilbaínos, por entonces sufridos habitantes de una ciudad industrial, con todo lo que ello conllevaba. De hecho, tan sólo un par de décadas antes, Bilbao había sufrido una epidemia de cólera que había matado a 500 personas y la mortalidad infantil superaba el 60%. Pero aquella marcha buscaba también "mejorar" el alma de los participantes. De ahí que una sus máximas fuese "Hombres sanos, hombres buenos." Hoy, además, subir al Pagasarri supone también recorrer el pasado de su ciudad desde su mismo nacimiento -este monte aparece como uno de sus límites en la carta puebla de fundación de Bilbao en el siglo XIV. Pasarán por los bosques que un día alimentaron primero los astilleros de los que salieron barcos para colonizar América o luchar con la Armada Invencible y luego los altos hornos o lugares donde se libraron batallas de las guerras carlistas. Subir al Pagasarri es caminar por el pasado de una ciudad tanto como reivindicar un futuro mejor donde la naturaleza y la montaña sean nuestros aliados. Que quieren que les diga, como los de Bilbao podemos nacer en cualquier parte, y allí tengo un buen puñado de verdaderos amigos, allí estaré con todos ellos, haga frío o calor, ganándome el bocadillo y buscando mejorar mi cuerpo y mi espíritu.
