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El árbitro Urízar Azpitarte

Perdonó dos veces la roja a Wakaso

Urízar Azpitarte

Como siempre Mateu Lahoz es discutido por sus decisiones. Él suele entender que es más importante la disputa del balón que la interrupción del juego. Tanto es así que Forlín y Cristiano se enzarzaron en agarrones y obstrucciones, sobre todo en el primer tiempo, que por parte del jugador del Espanyol le pudo costar algún disgusto. Pero el partido se desarrolló dentro de los cauces deportivos, salvo por Wakaso, que ahora no podrá decir lo de: "Me sacan tarjetas por ser negro". Tuvo suerte de que Mateu no le sacase la segunda amarilla en una entrada de Coentrao, (17') que no fue de tarjeta, y me queda la duda si hubo contacto intencionado sobre la línea de banda con Ramos (27'). El árbitro estimó como una falta simple dentro de su manual.

En el minuto 11' existe un pequeño agarrón previo de Cristiano sobre Víctor Álvarez y luego éste toca el balón dentro del área con la mano. Considero que existe falta previa del portugués. En el gol de Cristiano no existe juego peligroso por plancha. El jugador mete el pie más abajo de la cintura y anticipándose al intento de despeje del defensa del Espanyol.

En el 51', existe una obstrucción muy clara de Héctor a Özil al borde del área que Mateu no señaló. Y en el 75' existe un remate de Ramos, de cabeza, y Javi López al girarse da al balón con los brazos. La jugada, aún dentro del área, es involuntaria y por lo tanto no hay penalti. En el gol de Albín del Espanyol, Coentrao reclama que le han pegado en la cara. Un hecho que no se puede apreciar por televisión. En el 89' hay una falta de Ramos sobre Capdevila que el colegiado debió señalar y, sin embargo, dio córner al Madrid. Total, Mateu Lahoz ha definido muy claramente cuál es actualmente su estilo por lo visto en el partido de ayer. Ha cambiado algunas cosas de su anterior arbitraje y mantiene muy bien la ley de la ventaja, pero en las áreas sigue sin saber nada de los encontronazos y agarrones. Un partido de aprobado.