Yo digo Antoni Daimiel
Hay que darle tiempo a Ricky Rubio
Antoni Daimiel
Paciencia. Ricky Rubio lleva ya tres partidos disputados. Por consejo médico tiene por ahora un límite de dieciocho minutos sobre la pista. A veces olvidamos que Ricky cumplió en octubre 22 años y que lleva 44 partidos disputados en la NBA. Volver nueve meses después de esa lesión de ligamento cruzado anterior es positivo, aunque lo lógico es que no se pueda esperar al mismo jugador previo a la lesión hasta, por lo menos, marzo o abril. El ejemplo más positivo y reciente de una lesión así en la NBA es el de Amare Stoudemire, que ha sido cinco veces all star tras su recuperación.
El peso del apellido. Los hijos de Michael Jordan no han sido, deportivamente hablando, grandes herederos del legado de su padre. Jeffrey, el mayor, jugó tres años en la universidad de Illinois y uno en la de Central Florida. El pequeño, Marcus, de mayor nivel, llegó a ser el mejor anotador de ese mismo equipo de Central Florida. Los dos han dejado ya el baloncesto ahora que ciertos genes de un grado más lejano amenazan una mejor revelación. Justin, hijo de Larry, un hermano mayor de Michael, lleva dos años a gran nivel en un instituto de North Carolina. Cuenta ya con varias propuestas para la temporada que viene en la NCAA y se dice que su estilo es similar al del jugador de los Clippers Jamal Crawford.
Sintonía. Se pide sincronización. Especialmente entre el mánager y el entrenador, entre el que ficha y el que utiliza a los jugadores. Dejar a Xavi Pascual y a su baloncesto con cuatro pívots como Jawai, Tomic, Lorbek y Wallace no está muy lejos de fichar a D'Antoni de entrenador cuando tienes a Howard, Gasol, Jordan Hill y Jamison. A veces el mánager quiere cambiar, moldear al entrenador. En otras ocasiones, ni lo hablan previamente.
