Yo digo Juan Cruz
Es humano. Pero ahora es eterno
Imagino que a estas alturas del partido (de los partidos, y de los goles), ya Messi debe estar empalagado. Pero se defiende bien: ha adquirido sentido del humor, habla más y además se ha convertido en un buen relaciones públicas de las posiciones que defiende. Por tanto, este asombro que causa a él parece que le resbala, y eso es sanísimo. Nadie se hubiera imaginado que aquel chico que no levantaba tres palmos del suelo llegara a ser un supermán del fútbol. Alguna vez se ha contado esa leyenda sobre la incomunicación congénita del niño Lionel, que se expresaba en la escuela por persona interpuesta. Ahora es un héroe que anuncia de todo desde las vallas publicitarias. En una de esas vi en Argentina una declaración que lo define; no es suya, sino de la agencia de publicidad que trabaja para una compañía de seguros médicos. Dice la valla, junto a una enorme fotografía del astro de Rosario: "Es humano. Nosotros lo cuidamos". Es humano y ahora el club lo ha hecho (casi) eterno, pues le ha renovado el contrato por una cantidad de años que lo harán madurar en el equipo que lo acogió gracias a una intuición que Rexach quiso dejar impuesta en una servilleta de papel.
La película de Messi se concentra en un gesto, cuando levanta al cielo sus brazos y sus dedos, dándole gracias a su abuela. Ese ejercicio de gratitud, que repite tantas veces como goles marca (menos cuando celebró hace poco el nacimiento de su hijo), es una señal que lo define. Juega para vivir y para agradecer, y otros astros que están en su estela jugaban solo para que los miraran jugar. He ahí la diferencia, y lo que lo hace humano. Pero ahora es eterno.
