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Yo digo Antoni Daimiel

El Ministerio de Defensa

Antoni Daimiel

Veintiocho partidos con la portería a cero es una hazaña de sueños con riendas. Aunque Falcao arrase en cuestión de honores y envidias y Arda Turan coleccione sacos de ases en las crónicas de Iñako Díaz-Guerra en cada partido, el secreto del éxito atlético del 2012 tiene que ver con una transformación, un trasplante medular que extinguió de golpe las letales filtraciones defensivas, los errores a tres puntos que eran tan frecuentes. Simeone no quiso buscarle el manillar a la ventanilla del submarino. Su pragmatismo esencial concluyó que en España sólo hay dos o tres equipos con más pólvora arriba que el Atlético y en la Europa League pocos rivales se encontrarían mejores. De esta manera se evidenció el derrotero elegido, sin disimulos: gastar todo el presupuesto en defensa y seguridad iba a rendir fuertes dividendos.

En lo que llevamos de temporada el Atlético de Madrid ya ha ganado, por ejemplo, siete partidos por uno a cero. Simeone dispuso desde su llegada la continuidad y el sobre abrigo defensivo con una defensa de cuatro fija e identificable, bien avenida, apoyada por dos mediocentros casi exclusivamente defensivos, con esporádicos descuelgues de cada uno. El trabajo defensivo es generalizado y reconfortante en este Atlético. El tiempo de posesión de balón es tan frenético y de respiración tan agitada que el equipo recupera oxígeno defendiendo. El Atlético ataca con prisas y defiende en calma durante todo el partido. Si en cuanto recupera el balón se desencadena a toque de corneta una estampida loca cuando lo pierde el equipo se encoge e inspira profundo, preocupándose de repartirse los espacios con gran respeto a la geometría.