Opinión

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El análisis Pedro P. San Martín

"Quien tiene a Cristiano, gana"

"Quien tiene a Cristiano, gana". Este sería el resumen parafraseando al entrenador Manolo Jiménez cuando se refirió a la virtuosa capacidad de Messi para resolver partidos. El portugués destruyó a la Real, por velocidad, por ambición y por su martillazo cuando golpea al balón. Cristiano hizo dos goles en dos minutos en la segunda parte (68' y 70'), en el momento justo para desatascar el marcador a favor del Madrid. El segundo de ellos llevó su rúbrica, un Tomahawk en toda regla que dejó a Bravo con el molde de sus puños en el aire: ¿Por dónde ha entrado?, se preguntaba el guardameta.

Pero el crack no solo brilló en tan soberbio gol. Fue mucho más: bombardeó a Bravo (14 remates), resultó omnipresente en la dinámica de ataque (36 toques de balón) y se proyectó en velocidad haciendo temblar los cimientos del sistema defensivo de la Real.

Casi todo lo extraordinario lo firmó Cristiano en la segunda parte, cuando el Madrid estaba en la encrucijada. Asomó en colaboración de Benzema, también de un Özil muy trabajador para compensar la diferencia 11 contra 10, y de un Khedira que ayer se fajó en sus máximos. El portugués se cocinó cada jugada, aceleró el ritmo una marcha más que nadie y hasta defendió con rabia, lo que le costó la quinta amarilla por la que será baja el próximo partido liguero.

Segunda parte memorable de Cristiano que sacó al Madrid de un serio apuro.