Opinión

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ASO pierde todo su crédito

Lo de ASO, la organización del Dakar, es ya preocupante. Sus meteduras de pata empiezan a ser demasiado frecuentes en los últimos años y lo grave es que cualquiera de las opciones para su justificación son inaceptables: si son unos inútiles, mal está; si son malintencionados, peor aún. Es tremendo el ridículo que han hecho con Carlos Sainz. Cuando tanto es lo que se pone sobre el tapete, no se pueden admitir errores de ese tipo, incongruencias tan clamorosas y vaivenes impropios de una empresa que se supone altamente profesional. Sainz llegó a decir que le daban ganas de volverse a casa y lo entiendo. Los pilotos se juegan en esta carrera su prestigio, su temporada e incluso el tipo, así que andar con semejante falta de criterio pone muy en entredicho el prestigio de ASO.

Ya digo que si yerran de esa manera es para que se lo hagan mirar, algo no funciona y deberían encontrar soluciones inmediatas para que circunstancias así no se repitan. Pero más grave quizá es que tal actitud nos lleve a pensar que existen intereses ocultos de los organizadores, porque ya sabemos que jamás el juez debe ser parte. Si llegamos a sospechar que ASO tiene preferencias entre los participantes, que quieren que gane un francés o una determinada marca, se acabó lo que se daba... La carrera perdería toda su legitimidad y para nadie tendría sentido arriesgar la vida en el desierto. Estaremos atentos porque no ha sido la primera vez que asistimos a cosas raras y si algo así vuelve a ocurrir, entonces el asunto empezará a ser ya muy serio. Esperemos que no...